NIÑOS QUE MIGRAN Y LOS PROBLEMAS EMOCIONALES
En búsqueda de un futuro más estable y próspero, los migrantes se exponen día a día a la dificultosa tarea que es echar raíces en un nuevo lugar. Al exponerse a nuevas culturas, tradiciones y comportamientos en el país al cual viajan empiezan a entrar en un estado de constante mutación, buscando formar un equilibrio en sus aprendizajes culturales previos y los que ahora le rodearán por los días futuros. De la misma manera, con costumbres distintas, es posible que el migrante se sienta discriminado u ofendido por las actitudes que el nuevo entorno le muestre las diferencias abismales pueden llegar a hacerlo sentir fuera de lugar y rechazado por las personas, aislándolo y posiblemente causándole depresión, ansiedad o dificultad al manejar sus emociones. Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DAESNU) cerca de 200 millones de personas viven fuera de su país de origen, lo que representa un 3.1% de la población mundial que puede estar siendo discriminado en su escuela, trabajo, centro de salud o vivienda por no tener las mismas creencias, expresiones y tradiciones no compatibles con el país que ahora habitan.
Emigrar se ha convertido en una acción cada vez más común por la facilidad que hay en la actualidad para viajar. Sin embargo, se habla poco sobre los riesgos emocionales y psicológicos que pueden acarrear una mala o repentina decisión migratoria en los niños.
Las personas menores de edad migrantes sufren cambios drásticos en sus vidas de la noche a la mañana. Durante el camino pueden enfermarse, sentir extremo cansancio por caminar muchos kilómetros, muchas veces, si estos viajan solos, están expuestos a que las demás personas se aprovechen de ellos y puedan lastimarlos, etc. Muchas veces al llegar al país extranjero, los niños se enfrentan cada vez más a situaciones de bullying, por no hablar el idioma correctamente o tener un acento distinto al de los otros niños, lo cual puede ser muy hiriente para ellos. Estas, entre otras cosas más, afecta mucho la salud emocional y mental de los niños y jóvenes.
Los trastornos por estrés post-traumático son recuerdos recurrentes del acontecimiento, reexperimentación de los aspectos del trauma (pesadillas, imágenes visuales, etc) y estado hiperalerta. También pueden presentar otros síntomas de ansiedad como preocupación, problemas para conciliar el sueño y síntomas somáticos incluyendo dolores de cabeza y dolor de estómago. Si el niño, niña o adolescente entra en estado de depresión puede presentar ánimo bajo, pérdida de la capacidad de disfrutar de algo, disminución de resultados académicos si en caso este se encuentra estudiando) y muchas veces trastorno de conducta. Algunos incluso manifiestan tendencia a involucrarse en actos violentos o delictivos.
Es muy común que los niños que se mudan al extranjero a una temprana edad adopten actitudes o costumbres del nuevo país de residencia, sin embargo se sienten fuera de lugar entre los otros niños mientras que van creciendo, ya que no pierden su cultura original, si no que crean una fusión de las dos culturas en ellos. Esto puede ser confuso para muchos niños o adolescentes, ya que siguen en busca de sí mismos y el choque cultural no es de mucha ayuda para encontrarse, eventualmente la mayoría comprende y se enorgullece de tener dos culturas dentro de sí mismos, a pesar de que el proceso pueda ser muy duro. Durante esta lucha constante en ellos, los niños también tienen el sentimiento de añoranza, el de nostalgia, de extrañar el hogar y la familia, tras un cambio tan repentino como dejarlo todo, a sus amigos, hermanos, tíos, su barrio, su comida e incluso hasta a sus propios padres en busca de un futuro mejor para ellos, durante este proceso tienen que lidiar diariamente con el dolor de no estar con muchos de sus seres queridos, y deben afrontar nuevos desafíos como el hacer nuevos amigos y adaptarse al nuevo entorno, además de superar los obstáculos y dificultades que se les atraviesen durante todo su recorrido para tener una nueva vida.

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